lunes, 26 de abril de 2010

Isabel

Tenia a Isabel sobre mi y la besaba, mis manos abrasaban su espalda y mis uñas desagarraban su piel mientras mordía sus labios, mis ojos entre cerrados podían divisar a los suyos lagrimeando, y su boca de frutilla que despedía agotados gemidos con un aliento mas hermoso que cualquier brisa matinal que haya rozado mi rostro. El mundo parecía dejar de existir cuando estábamos juntos pero su boca se movía, y hablaba

-Gabriel.. ¡Gabriel!

Me aparto poniendo sus manos en mi pecho, volviendo los brazos firmes, agitada y temblorosa como yo lo estaba, levanto su mano de seis dedos gloriosos de uñas largas pintadas de rojo, para posar su palma en mi rostro y acariciarme

-Espera, quiero mostrarte el álbum

Isabel me había contado que conservaba un álbum secreto desde su niñez, que según ella no había mostrado nunca a nadie y del que yo no conocía su contenido

-Como otra muestra de cuanto te amo, quiero mostraste algo que tuve que mantener en las sombras durante años, este álbum nunca vio la luz del día, siempre lo leía lo veía y lo llenaba en la oscuridad, con la ayuda de alguna amarillenta lámpara, y con la puerta cerrada. Nunca se me ocurrió que podría mostrárselo a alguien hasta que te conocí
-¿De que se trata?

Isabel abrió el álbum y pude ver las primeras dos paginas. Se trataban de recortes de diarios y fotografías sobre hechos trágicos y desastrosos.

-Te gustan las noticias
-No, tonto. A las ocho años lo empecé. Cada noticia negra.. cada vez que veia una gota de maldad en el mundo, la depositaba en este álbum, y aun lo sigo haciendo
-¿Por que?

Isabel seguí dando vueltas las paginas, y veíamos las fotos de niños involucrados en asesinatos o violaciones, en accidentes o en muertes sin mucho sentido. Conocía a Isabel pero no me imaginaba esto de ella. Que se la pase obsesivamente recolectando relatos de horror y sufrimiento en la oscuridad. En una de las paginas pude ver enormes fotos de las torres gemelas ardiendo y personas lazándose desde ellas

-También hay fotos que saque yo. Una vez hubo un accidente automovilismo en la esquina de mi casa. Me desperté por el ruido del choque y cuando vi que eran dos autos entrelazados entre si, ardiendo.. tuve un impulso salvaje de salir a la calle con mi cámara de fotos y guárdame aquellas imágenes de metal y sangre. Por desgracia, no había nada que yo pudiera hacer. Los conductores de los autos iban solos y estaban muertos, los dos habían encontrado el fin de la vida en un mismo camino.

Después de narrarme aquello, dio vuelta una pagina y vi las fotos de las que me hablaba.
Se podían ver pedazos de carne entre mezclados en una confusión de metal y liquido de gasolina. En una de las fotos se veía un zapato de alguno de los conductores, que curiosamente yacía intacto. Dio vuelta otra pagina y en ella solo había una foto reproducida en grande de un niño sonriente

-Este niño se llamaba Andrés
-¿Qué le paso?
-Fue mi compañero en la primaria, y antes de empezar la secundaria se suicido.
Su padre es policía y de alguna manera consiguió su arma y se disparo en el pecho.
La verdad es que no era mi amigo, era un chico bastante callado y a veces se peleaba con otros compañeros. Recuerdo que una ves dejo inconciente a un pequeño novio mío por que este se divertía burlándolo. Fue extraño sentir que Andrés, que había estado presente en esos años tiernos de mi vida, haya desaparecido. Es como si, a pesar de que no hablásemos, el era un paisaje mas de mi vida, una persona a la cual oía y veía a veces. Cuando murió casi todos se pusieron contentos por que no había clases por el luto.
-Supongo que no lo extrañaron
-Su muerte solo despertó temor y desconcierto entre los que no lo conocían y aun si habían convivido con el. Para mi resulto ser al final otra foto mas de mi álbum

Seguío dando vueltas las paginas, pude divisar fotos de Nagasaki y Hiroshima, con una nota pegada que decía ¨ 220000 cuerpos incinerados¨. Al cerrar el álbum, me vio por un momento y bajo la mirada a sus pies. Respiro profundamente y suspiro, diciendo

-Gaby, el mundo esta lleno de sufrimiento y tortura, cuando otros niños veían dibujos animados y reían en el cine, yo me dedicaba a recolectar cada retrato del dolor que encontraba, con una especie de fanatismo. Siempre podía encontrar un nuevo horror un nuevo infierno que quemaba a nuestra tierra verde. Los muertos no cesaban en aparecer, y pensaba en como era posible que los cementerios no estén desbordados. Por momentos, leía y miraba a todo mi álbum mientras las lagrimas caían de mi rostro, y pensaba que algún día quizás a mi me toque estar en el. Pero por otro lado, el dolor y la violencia despiertan algo extraño en mi. Algo fuera de mi voluntad. Me sentía atraída hacia toda esa sangre desparramada por asesinos casi sentía el hedor al semen de un violador cuando leía esas turbulentas historias que recolecto. Espero que no te asustes de mi
-No..., seguime contando
-A los ocho años solo me sentía atraída superficialmente ante el terror. Pero a los doce comencé a sentir esa inevitable atracción, al principio me sentía culpable, no entendía por que me atraían aquellas cosas que a otras personas les parecerían tragedias, me sentía una persona enferma y desquiciada. A veces por la culpa lloraba a escondidas y pensé muchas veces en quemar el album. Pero a medida que fui creciendo y conociendo en el arte y en la gente otras posturas, pude lentamente aceptar lo que soy y lo que es parte de mi y no puedo evitar.
-Se que es parte de ti, y me ha parecido una de tus poesías, tu percepción de ver en lo terrible algo hermoso
-Si, y no puedo evitarlo y mucho menos ocultarte la profundidad de aquello a vos. Por que te amo
-Yo también te amo
-Lo se, y por eso tenes que saber que para mi la muerte no es ninguna tragedia, solo el cese de la vida. Ya hemos paseado por cementerios y visto las hermosas floreces que yacen encima de los muertos. No puedo imaginar que alguien llore por mi cuando muera. Se que las personas tienen sus motivos, pero realmente no entiendo por que alguien debería estar mal cuando alguien muere. Es algo natural. Nos toca a todos
-Es una verdad
-Entonces.. ¿no te desagrada lo que te conté?, ¿no te asquea mi álbum?
-Asquearme no es la palabra. No siento ningún rechazo hacia el ni hacia vos. Estoy contento por que me lo hallas mostrado, confiaste en mi, y hiciste bien
-Tenia un poco de miedo.. pensé que tal vez-
-Ya no importa Isabel, tus miedos son en vano. Solo logras que te adore un poco mas
-¡Abrázame!

Y la abrase bien fuerte, para que nuestros pechos choquen y los latidos de nuestros corazones se sientan cerca. Me sentí feliz después de haber visto el diario secreto de Isabel. Y ahora solo quería amarla mas y mas. La envolví en mis brazos con pasión. Mis dedos buscaban sus pechos, para desnudarlos y acariciar sus tetas erectas. Ella me mordía el hombro apretando sus dientes con fuerza, y yo respiraba el dulce hedor de su fragancia y lamia la suavidad de su cuello. Acariciaba sus pechos con una de mis manos y con la otra buscaba con mis dedos a su vagina. Podía sentir la humedad del flujo en la yema de mis dedos. Ella suspiraba y gemía, y mientras yo besaba su cuello con las manos ocupadas, ella saco de su bolsillo un pequeño cuchillo y sin aviso me hizo un corte en el brazo. En ese momento me aparte de ella con sorpresa, y vi como la sangre llegaba hasta mis dedos. Ella se arrodillo ante mi, alzo su vista mirándome a los ojos y abrió su boca de labios muy rojizos, y estiro su lengua. Alce mi brazo enzima de su cabeza, y deje que las gotitas de sangre llegasen a ella, manchándole el rostro, tiñendo sus hermosos parpados, circulando en forma de líneas sobre su boca, entrando en su lengua.

miércoles, 21 de abril de 2010

Cuando vi la luz..




Mi vida cambio. ¿Cómo describir la hermosura de aquel resplandor? ¿Cómo explicarles el calor en el que estuve envuelto?. Fueron los mejores minutos de mi vida, si es que fueron minutos.
Estaba en un campo, veía unas luces que chocaban contra los árboles, las hojas parecían plateadas, el aire, blanco. Estaba en un campo, y la luz provenía desde una colina. Solo, en una noche de muchas estrellas, escale la colina hasta encontrarme.., Bueno, llegue y cuando aquel pálido color se poso directamente ante mis ojos, ante mi cuerpo, levite. Y les digo que en verdad, levite. Los pies dejaron el suelo y acostado sobre el aire aquel paisaje de luz fue tomando forma y de repente volaba hacia esferas que también volaban, como enormes luciérnagas. El calor blanco extasiaba mi carne humana. Mi persona se veía atraída como un imán ante esas esferas. Lentamente, llegaba hacia ellas. No recuerdo ningún temor, solo la inevitable sensación de atracción. En el momento de encontrarme junto a estas esferas, estire uno de mis brazos para acariciarlas, y cuando toque a una de ellas, perdí el conocimiento.

Al día siguiente desperté en la colina, con las yemas de mis dedos quemadas. A pesar del dolor físico, tuve la sensación de haber vuelto a la vida. Lo que había ocurrido ayer era ¨normalmente¨ inexplicable. Pero la sensación.., iluminado por las esferas, las hojas plateadas, sin tocar el suelo, la sensación que tuve envuelto en ese brillante polvo de estrellas fue una total ausencia del dolor en el alma. En mi alma. Ninguna droga me había dado lo que aquella luz me dio. Mis ojos volvieron a abrirse pero ya no observaría todo de la misma manera. Ahora había conocido lo que pocos. Un acercamiento en primer grado hacia lo desconocido. Cuando mis amigos me preguntaron por las heridas en las puntas de mis dedos, no me creyeron. Dijeron que yo había tenido un ataque psicótico y que después de alucinar me desmaye. También me preguntaron si había tomado LSD o si tan solo, no había sido un sueño. Negué negué y les explique pero no entendieron. Ahora me llaman la atención cuando me quedo estático viendo el cielo, esperando en secreto divisar algún platillo volador. Me gustaría que me lleven, lejos de esta tierra verde. Me gustaría que me lleven, elevado por otra luz encantadora, y desde la nave viajar y visitar otras tierras de pastos naranjas. Quizás en algún rincón del universo exista la paz que sentí.